PROYECTOS

Aunque la historia, en términos generales, sea una ciencia objetiva, conlleva una gran carga de subjetividad como toda ciencia humanista. La novela histórica ayuda a deducir, a través de la investigación del autor, las razones del comportamiento humano en determinado momento, al ubicarse en el ambiente que rodea a los personajes y en sus circunstancias; así como al proporcionar detalles de la época en la cual se desarrolla el episodio.  A mi entender, un historiador debe tratar de ser un buen cronista. No solo es importante presentar los hechos sino también promover la curiosidad del lector para consultar otras fuentes y ampliar sus conocimientos.

En mis novelas al lado de acontecimientos y personajes de gran rigor histórico interactúan otros de ficción que sirven para desarrollar la trama romántica. Las pasiones son las que han movido, mueve al mundo, y sustentan a la imaginación para que actúe libremente. Entrar en el reino de los sueños, fantasear y recrear esas pasiones son las licencias que tiene el novelista para atraparnos en la historia.

Mi propósito tanto en «En un lugar del Caribe», como en mi última novela ––la que acaba de publicarse «Una pica en el Caribe»––, es continuar con la misma saga familiar y acercar a los lectores a los siglos gloriosos del Imperio Español. Dar a conocer a nuestros héroes, muchos olvidados, y otros anónimos que hicieron innumerables travesías en los puentes de madera que formaban las Flotas y unían al Viejo y al Nuevo Mundo.